Códices Mexicanos. Artes del Libro Prehispánico

LOS CÓDICES EN EL EXTRANJERO


Desde la llegada de los españoles se empiezan a dispersar los manuscritos indígenas tradicionales. Los que se salvaron de la destrucción se consideraron como presentes valiosos y se mandan hacia Europa para agradar al emperador y a los nobles protectores de los conquistadores. En la época colonial adquieren un valor lucrativo, ya que se empiezan a ver como objetos de curiosidad. Por interés económico se sustraen de los repositorios regionales y centrales  y se venden como si fueran propiedad privada.`

Los coleccionistas europeos fomentan e incrementan la búsqueda de las "pinturas" y "libros de caracteres" indígenas para comprarlos. En esta época desaparece el sentido de colectividad para sustituirse por el de provecho económico individual. No se pensaba en patrimonio y menos aun en la idea de nacionalidad. Inclusive, se despreciaban los valores intrínsecos de los códices, por ello fue imposible que se conservaran dentro del territorio nacional.

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Figura 15 Códice Badiano

En los siglos XVIII y XIX creció la demanda de estos objetos de curiosidad y se realizó el éxodo de los documentos indígenas desde los pueblos autóctonos y los archivos virreinales hacia países europeos como España, Italia, Austria, Inglaterra, Francia y Alemania. En el siglo XX, por vías de dispersión y venta de bibliotecas y colecciones en el extranjero, los aficionados y curiosos de Estados Unidos de Norteamérica pudieron adquirir códices y formar  nuevos fondos que actualmente se encuentran en inst`ituciones académicas y oficiales de Chicago, Austin, Nueva York, etcétera, así como en colecciones privadas.

Actualmente en México, los códices se consideran valiosos elementos del patrimonio nacional y están protegidos legalmente.


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